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A partir del 7 de Septiembre
estará abierta al público en la Sala Anticuarium del Exmo. Ayuntamiento de
Sevilla, la Exposición de fotografías de José Manuel Ramírez: “Mercaderes” y a
partir del 20 de este mismo mes, una selección de otra de las series de su ya
extensa y variopinta obra titulada “Jondo Samurai” y que tendrá lugar en la
sede cultural, social y archivística de la Cámara de Comercio de nuestra
localidad, sita en la plaza de la Contratación.
José Manuel Ramírez, antropólogo
de formación, ha trabajado como fotógrafo casi 30 años viajando alrededor del
mundo y recorriendo con sus cámaras paisajes naturales y urbanos, y captando
con ellas a personalidades relevantes de todos los ámbitos: desde los
políticos, económicos, intelectuales, …hasta las personas anónimas que por
alguna razón despertaron su interés, captándolas casi siempre en primer plano e
individualizándolas, y a partir de las cuales
ha ido formando las series.
Estados Unidos, Alemania,
Portugal, India, Tailandia, China y desde hace siete años, residente en Japón
donde se ha instalado y desde donde
ahora regresa a su patria chica para que los aficionados a este arte compartan
con él, estas experiencias visuales y existenciales.
Antes de entrar en la materia de
lo que van a encontrarse cualquiera que las visite, convendría hablar algo de este
fotógrafo sevillano muy conocido en bastantes de las Instituciones públicas con
las que ha tenido la oportunidad de trabajar, pero cuya trayectoria tal vez no
haya sido lo suficiente (re)conocida, muchas veces porque ha ejercido de free
lance, o bien trabajando en el exterior para O.N.G. como Greenpeace, la Cruz
Roja Internacional o Unicef, además de
colaborar con agencias fotográficas tales como Staff, EFE y Europa Press,
llegando a ser corresponsal y director en China de la oficina de IPA Press
(desde 2007 a 2010).
De esas experiencias y viajes, ha
dejado muestras en publicaciones, cartelelismo, revistas y periódicos como “El
País” y en exposiciones como las que hizo en China en 2012 (“China cara a
cara”) donde una vez más su predilección por los retratos y la antropología se
daban la mano..
Las fotos que expone ahora en
Anticuarium, fueron realizadas entre 2011 y 12, con los “placeros” que
subsistían y aun subsisten en el que fuera Mercado de la Encarnación y de ahí
su ubicación, exactamente debajo de sus puestos de pesacadería, charcutería,
recova, barmans, Camareras, el presidente de la Asociación de comerciantes, las
joyeras, fruteros, limpiadoras, vendedores de encurtidos, clientes, y demás
personajes habituales en ese mundo que se va perdiendo ante el avance de las
grandes superficies o las delicatesen de los mercados gourmets.
Para captar la personalidad de
cada uno de los 64 protagonistas, la dignidad con la que se muestran delante de
su objetivo, él mantuvo muchas conversaciones con todos ellos, de manera que no
se note la pose sino lo que prevalezca sea la naturalidad. Para algunos realizó
varias tomas y seleccionó la que consideraba que mejor expresa lo que él o ella
representa, ya que nunca los capta con ningún tipo de símbolos parlantes, salvo
delantales o cualquier detalle mínimo que nos dé unas simples pautas de su
oficio. Personajes que capta de frente a a tres cuartos de perfil, a tres
cuartos de altura desde la cabeza al torso, siempre en blanco y negro más los
matices de los grises, donde la luz forma los contornos, contrastes y
proporciona volumen. Para algunos, sólo hizo una sola toma definitiva. Fotos
digitales que después somete a procesos que pertenecen a su secreto
profesional.
En cuanto a la muestra “Jondo
Samurai”, es un proyecto que puede catalogarse de foto-ensayo, consistente y
como muy bien puede deducirse de ese otro arte paralelo a la escena, la
plástica, la danza y los rituales con los que se identifican una comunidad no
necesariamente local como lo pone de manifiesto todos estos bailaores japoneses,
bien en tablaos españoles o bien japoneses, al ser Japón la segunda “potencia”
después de nuestro país en el desarrollo y difusión de estos bailes
ancestrales.
Parte de esta exposición -la parte española- y que se
llamó “Jondo”, pudo verse en 2017 gracias a la colaboración del Instituto
Cervantes de Tokyo en la Embajada de España de allí, donde el autor ha
impartido cursos de fotografía, y la que ahora nos trae, añade la parte de los
japoneses aquí, gracias a la Embajada de Japón. ¿Un exotismo?. ¿una necesidad
de expresión?, ¿porqué esa atracción por lo flamenco, lo jondo, lo español por
unas personas y una cultura tan aparentemente alejados de la nuestra? Esto es
algo que deberá responder todo aquél -o aquella- que las visite
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