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Concluimos la temporada artística, con la exposición que
hasta el 31 de marzo de 2019 permanecerá abierta en el CAAC (Centro de Artes
Contemporáneas de Sevilla) y que ya desde el título es difícil de definir o
comentar porque podría entenderse si no se lee toda la información que se
muestra en cada sala o la nota de prensa por internet, que la acción es una
variedad intermedia de las artes plásticas -tanto sean estas figurativas como
abstractas, debido precisamente a la preposición “entre” de su título- cuando en
realidad lo que tiene que ver esta, es mucho mejor con las escénicas y visuales
en torno a la fotografía y al vídeo que las recogen y que en cualquier caso
está a medio camino o ciertamente paralela al happening, las intervenciones y
performances, de las que al ser efímeras, lo que nos queda es el documento
filmado o fotografiado, cuestión esta que tampoco tiene nada que ver con la
videocreación, de las que también hay muestras en la sala y que pueden
dividirse entre el vídeo de naturaleza fílmica, el documental y el de acción
propiamente dicha.
Por otra parte la acción, nada tiene que ver con conceptos
tales como figuración o abstracción o con que se opusiera a estas, al
pertenecer a ámbitos de otras artes, y yambién y ¿por qué no? admitidas por
ella.
Es difícil esta muestra, porque aunque el CAAC reúne en su
ya amplia colección obras de consagrados maestros, muchos de los cuales ya
desaparecidos -téngase en cuenta que sus fondos proceden en origen de lo que en
realidad era el Museo de Arte Contemporáneo creado en 1972- y que la selección
que se ha hecho de ellos parece como poco, arbitraria. El diálogo que se
propone entre los autores de cada sala y los de cada sala con respecto a las
restantes, más bien parece una confrontación (que un diálogo), porque a simple
vista -habría mucho que afinar- poco tienen que ver unas obras con otras, ni
por cronología, técnica, tema, formas, estilos, o cualquier cosa que queramos
destacar dentro de lo que conforman los parámetros del arte. Mi maestro Juan
Lacomba, siempre nos decía que “arte es lo que hace un artista con intención de
hacer arte y la sociedad acepta como tal”. El hecho de que se les dedique una
exposición a todos los representados aquí y que se incluyan entre los
contenidos de un Centro de Arte, en principio les da carta de naturaleza aunque
después, ese gran juez que es el tiempo, puede que olvide, como ha pasado en
toda época y siempre: autores famosos en sus días que nadie los recuerda hoy.
Quiero decir con esto, que el CAAC tiene suficiente cantidad
de autores magistrales tanto sevillanos (por eso de ejercer de localista
oficial), como nacionales e internacionales, de modo que hubiésemos querido si
no más diálogo o confrontación, el que se saquen a la luz algunos más -aparte
de Lucio Muñoz, Pablo Palazuelo, Luis Gordillo o Fernando Zóbel que cito como
ejemplos entre los expuestos- al menos ya digo, que se expusieran -dialogaran y
confrontaran entre sí- otros tantos buenos, discretos y geniales autores de las
generaciones perdidas: las de los años 50, 60 y 70, muchos de los cuales han
pasado sin pena ni gloria ni entonces ni ahora.
Por otra parte la cronología de las obras que salvo la de
Lucio Muñoz, Ignacio Tovar, Mª José Gallardo e Ives Klein (de los 60), va saltando
de estos años a los 70, de los 70 a los 90, de los 80 a los 2000, sin que por
ello resulte fácil apreciar la evolución estilística al no corresponderse con
la misma época o estilo.
Por otra parte, la diferencia entre la dimensión
(inter)nacional de algunos de los autores expuestos: Rebeca Horn, Elena Asins,
Bil Viola, Adolfo Schlosser, Marta Minujín (que cito también como ejemplo),
junto a otros de distinta relevancia, favorece a los primeros en detrimento de
los segundos pues por muchas razones (maestría, saber hacer, dominio de la
resolución de la obra y de las técnicas), no pueden ser equitativos.
En ninguna parte se indica quien o quienes son los que han
coordinado esta exposición, que habrá
sido hecha por los técnicos del y el director. Tampoco se ha editado un
Catálogo o un pequeño folleto para la ocasión y la información queda reducida a
las cartelas con el nombre del autor, obra,…Pero aquí también hay dificultades
porque estas son colectivas -no individualizadas- y no dispuestas al lado de
las piezas sino en el dintel de entrada a las salas, por lo que exige recordar
cada uno de los nombres o ir y volver una y otra vez a donde se han instalado.
En las cartelas no se advierte la fecha de entrada, ni si su
procedencia es adquisición, donación, depósito o préstamo, ni por supuesto el
precio, ni a quienes la han adquirido (galeristas, coleccionistas, artistas), cosas
habituales en otras Instituciones Públicas, cuando se trata de difundir sus
fondos.
La división que se dice hecha en función del cromatismo, las
técnicas o las formas, es bastante forzada porque además hay que considerar que
en una misma sala podemos ver obras figurativas, abstractas, vídeos, esculturas
y pinturas en papel, al óleo o acrílico sobre lienzo, etc. y no digamos la
denominada “Azul Klein” sólo en atención a un video de una action painting y
para colmo grabada en blanco y negro, de este autor, creador del color que
lleva su apellido y en donde las obras que le acompañan puede que tengan
matices de azules, celestes, turquesas, con más cantidad de rojo, blanco o gris
o la combinación completa de la Escala Pantone.
La otra división en 10 secciones: Geometría, Repetición (y
variación) -sic- , Azul (Klein), Consumo, Feminismo (autóctono), Paisaje
(domesticado), El dibujo (y el pelo) -sic-, Catástrofe (y utopía) -sic-, lo Primigenio
(o el edén) -sic-, Violencia (y sacrificio) -sic- parece un jeroglífico que hay
que resolver antes de salir, si queremos comprender sus significados. En
principio, podemos presuponer que poco o nada tienen que ver el Feminismo y
además considerado autóctono (como si no hubieran otros foráneos o como si esta
opción fuese sólo sevillana), cuando en realidad tan feministas (sí o no
decididamente militantes) pueden ser Pilar Albarracín, Pepa Rubio, Ángeles
Agreda, Mª Cañas, Inmaculada Salinas, Guerrilla Girls, Cristina Lama, Dora
García, Ángeles Mendieta, Lotty Rosenfeld, Valie Export, Carrie Mae Weems, Mar García Ranedo, como Louise Bourgeois que se expone en las
diferentes salas. También considerando que no son feministas porque no están
incluídos aquí: Agustín Parejo School, Betsué/Vives, José Manuel Broto, Chto
Delat, Curro González, Joaquín Yvars, Daido Moriyama, Hermann Niytsch, Jesús
Palomino, Guillermo Pérez Villalta, Manolo Quejido, Wolfgang Tillmans o Isidoro
Valcárcel.
Quisiera con este comentario decir que la exposición podía
ser mejor y que es loable el que se expongan los fondos antiguos, modernos y
actuales, aunque los popurrís y las mezcolanzas para los no iniciados, pueden
resultar farragosos. También que el propósito que tienen estas líneas, es
invitar a que cada uno se haga su propia idea.
Dejemos atrás cuestiones menores que también hubieran debido
tenerse en cuenta como son la numeración de la reproducción gráfica o de la
tirada, el que no se especifique en algunos casos si es original, copia digital
o revelado tradicional y otros asuntos que una visita atenta nos depara, como
lo hacen algunas de las sorpresas que encontramos.
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