Un encuentro casual, como aquellos que tanto le
gustaban a Julio Cortázar, me hace coincidir antesdeayer el anuncio de la
exposición de Miguel Benlloch en la fachada de la sala Turina, con él y sus
íntimos amigos en un bar próximo de la misma calle. He sido tan extremadamente
tímida, que jamás me atreví a "soliviantar" (¿se podría expresar
así?) esa paz y a la vez ese ajetreo que se cocinaba siempre en la productora
BNV, allí donde él, Joaquín Vázquez, a veces Mar Villaespesa y tantos y tantas
otras tenían su mundo. Una buena parte de él.
Ahora entro en su exposición y es cuando descubro
al "verdadero" Miguel Benlloch, a todos esos que es y lamento lo que
me he perdido. Pero para nada voy a dejarme abatir sino por esa fascinación que
ejercen sus montajes, happenings, performances, instalaciones, acciones,
actuaciones, por todo los Miguel Benlloch que siento en ellos: el hombre, la
mujer, el gay, el bi, el (o la) trans, el querer y todas las opciones en una
misma persona, en un mismo cuerpo, en un mismo tiempo y es entonces cuando
puedo confesar públicamente que le he amado. Le doy las gracias personalmente y
desde aquí, por todo lo que he recibido y aprendido de él y con esto no hago
otra cosa que unirme al "coro de sus acólitos", aquellos que a partir
de esta muestra se multiplicarán sin límite porque puede que muchos como yo, lo
(re)descubran ahora y se enamoren de su "arte y pensamiento", sus
programas compartidos en la UNIA y en todas las ciudades que tuvieron el
privilegio de conocerle de cerca. Miguel el tímido y el exuberante derrochador,
quien se desdobla, triplica, cuadriplica, "enesipica" como su traje
caleidoscopio, sus simbólicos atuendos de plumas como no podía ser de otra cosa
que de pavo real: la significación de la vanidad, de lo efímero y de la
trascendencia: él mismo.
Miguel Benlloch que como pasó con Ocaña y
tantísimos otros, será un mito, un referente. Porque ya lo es.
La charla (in)formal con Muñoz Molina ayer en la
Biblioteca Pública Infanta Elena, vuelve a situarme en la Literatura, en el
arte, en el mundo -o mejor, en los mundos- de la ficción por más que nos
empeñemos en creer que esa y no otra es la realidad. Vuelve a hacerlo porque lo
que me pierde es precisamente eso: la (i)rrealidad, los datos, la objetividad
(?), los pilares básicos de la investigación: Archivos, Hemerotecas, Laboratorios
y Bibliotecas, como si ignorara que la ciencia y el arte, no son también
ficciones y como si no supiera que la obra hecha lo es también.
Nos habla de ese instante preciso en que se cayó
del caballo, de su trasverberación, del secuestro, la abducción, el relámpago,
el milagro (¿sigo?) que se produce en un momento, una situación, un estado de
ánimo y un sitio "standaliano" determinado, para que cada uno se
entregue y ya sin remedio a esos señores ¡y señoras! que son el arte, la
literatura, la fontanería...y que nos hace libres a la par que esclaviza.
Lo que capto de la charla dirigida por Alejandro
Luque son nuevos relatos que se abren como la Caja de Pandora o las muñecas
rusas, acerca de cómo le van surgiendo novelas, artículos, textos, imágenes en
sus pasos perdidos, su deambular cotidiano, ya sea solitario o con Elvira, o
con cualquiera que la Fortuna haga que le acompañe. Todo un lujo me digo
mientras que le oigo al dictado, mientras sus palabras rebosan en la sala llena
de libros -de palabras e imágenes entre las que están las suyas- mientras van
surgiendo nuevos relatos en la medida que habla. Tal vez suyos, tal vez míos,
tal vez de alguien que los oiga con esta mentalidad propicia a considerar que
la mentira es lo único que rige.
Uno de estos es el de la casa que acaba
convirtiéndose en la cara de la persona que vive en ella o a la inversa: la de
la persona que en la medida que se mira en un espejo, se va transformando en la
imagen de su propia casa con la nariz chimenea, la boca piano, y así etcétera.
Otro tiene que ver con lo que entiendo como
"Arte Accidental" aunque puede que dijera "Occidental" y
sólo que accidental me parece un extraordinario hallazgo porque entiendo que en
definitiva todo arte lo es. De impartir asignaturas en la Universidad
Imaginaria de la Palabra y de la Imagen, sin duda que la que él impartiría si
existiera (de hecho, lo hace en sus escritos y charlas que se perderán en el
aire si no se recogen en vídeo o en audio), sería esa: la del azar, la del azar
electivo, la de una brújula desimantada que tanto tiene que ver con el
surrealismo como con la búsqueda que es precisamente lo contrario.
¿De cuántos autores estamos hechos?, en su
caso de infinitos y traerlos aquí no sería hacer sino una nueva historia
universal y como él mismo dice no puede escribirse todos los momentos que se
viven, aunque mucho dudo si no puede vivirse desde la vigilia -incluidos los
sueños- en otra parte que, en el arte, el cine, el teatro, la música, la
poesía, la filosofía, la literatura...
No hay comentarios:
Publicar un comentario