Es un hecho que muchas de las emisiones
actuales (documentales y noticiarios), se hacen a partir de las grabaciones de
las cámaras de seguridad, de control de la policía, de lo que se saca de Google,
Internet, blogs, vídeos anónimos que nos pasan por whassap,…y un largo etc. de mensajes
que pueden plagiarse descaradamente al carecer de Copyright.
Es x esto, por lo q cuestiones
tradicionales hasta hace poco como pueden ser la autoría, la originalidad, la
obra de arte como no seriada, …han dejado de tener sentido. Legal o
ilegalmente, con permisos oportunos o no, sobornando a quien haya q hacerlo, o
comprándolo legalmente en el mercado (debe de haberlo como para todo), cualquiera
puede hacerse de un fondo de imágenes y filmaciones q bien pudiera recortar y
pegar, manipular de alguna manera (deformando digitalmente los contornos,
iluminando o ensombreciendo dintornos, tratando de ocultar en definitiva, lo que
en principio puede ser considerado como un robo).
Todo depende de que pillen a
estos delincuentes digitales, de las legislaciones si la hay ad oc y de los
abogados que tengan. También, de la repercusión mediática y los grupos de defensores
o detractores que de manera científica o ignorante, suelen salir a la palestra
como se puso de manifiesto con el cartel que se tildó de “Resignificación”.
Ocurre aquí algo parecido al
mundo de los collages. En cierto modo los ready made, los papier coulés, los
ensamblages y otras terminologías afines al hecho de unir unas cosas con otras,
tendrían los mismos problemas de autoría, si no fuera x q el resultado es una
composición de carácter único y la procedencia del material no siempre se
conoce. Hago collages y muchas, muchas veces, las fotos de las que me
suministro, no están firmadas como tampoco por ejemplo unos tornillos que
pudiera aplicar a una obra tridimensional.
La pregunta que me hago hoy
después de haber paseado por la ciudad “cameralizada” so pretexto de la
seguridad, es sobre quien o quienes pueden recaer los Derechos de Autor, y si
todo lo que graban las cámaras en exteriores e interiores de edificios (calles,
bancos, supermercados,…), -si es que alguien las graba en verdad y no están en
automático- no es más en el fondo que un material de 1ª para profesionales o
aficionados a las artes visuales.
Me meto posiblemente en un jardín,
porque hasta donde llego -estas apropiaciones- proceden de cámaras que una mano
en principio anónima (aunque está claro que de no ser un robot, no lo es), cuya
finalidad última no es la de hacer arte (o sí), pero que entre otras cosas al
no editarse, no tienen por tanto ni siquiera el Depósito Legal.
El destino de la grabación, unida
a uno o varios ordenadores (dependiendo del encuadre), no es por tanto el artístico,
sino el de vigilancia, entre otras cosas porque el fin para lo que se graba es para
presentarla como prueba judicial.
La cuestión del visionado también
es prescindible, a no ser que se produzca algo que aconseje hacerlo, y de este
modo se haga necesaria además, la presencia de personal supervisor de las
mismas, privado o público.
Tanto de considerarlo arte como
si no, estas filmaciones entrarían a formar parte de las manifestaciones efímeras
(como las portadas de Feria, una performance,…), pero ni siquiera, porque de
estas quedan reproducciones fotográficas, pueden exponerse legalmente,
adquirirse,…y no es el caso, ya que pasado un tiempo prudencial, y ahora sí,
reglamentario, se destruyen.
Se me antoja, que hay algo más en
todo esto y es la cuestión todavía más farragosa de que ¿a quién pertenecen las
imágenes captadas?, sobre todo si se trata de personas que como usted pasea
tranquilamente por una calle y pasado un tiempo se topa con una grabación donde
se le ve perfectamente, o peor aún, que desconozca para siempre a qué país, con
qué fines, o a qué galaxia irán. La duda que tengo, es si recae en el representante de la empresa
de seguridad, la marca que fabrica los ordenadores y cámaras, los propietarios del lugar donde se ha
colocado, los seguratas del turno de noche, en quién decide ponerla, o en usted mismo si lo exige.
En mi opinión, debería haber un
Archivo, algo así como un fondo Documental donde pudieran consultarse, al
tiempo que se hicieran copias para hacer prácticas en Talleres (privados,
públicos o mixtilíneos), eliminando de ese modo cualquier aspecto jurídico. Se
creen o no estos “almacenes digitales”, lo que sí está claro es que se trata de
una intervención colectiva, que bien pudiera integrarse algún día en los Museos,
como un subgénero de la video-creación.
De todos modos, no es necesario
hacerse con el material fílmico concreto (apagar las alarmas, romper los cables
de las conexiones, extraer la cinta, …) porque hay disponible en la redes, una
serie de direcciones y páginas de manera que cada uno puede hacerse un vídeo en
su casa. Eso sí que es arte.
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