domingo, 1 de abril de 2018

ARTE COLECTIVO EN LA SOCIEDAD MULTICAMERAL


Es un hecho que muchas de las emisiones actuales (documentales y noticiarios), se hacen a partir de las grabaciones de las cámaras de seguridad, de control de la policía, de lo que se saca de Google, Internet, blogs, vídeos anónimos que nos pasan por whassap,…y un largo etc. de mensajes que pueden plagiarse descaradamente al carecer de Copyright. 
Es x esto, por lo q cuestiones tradicionales hasta hace poco como pueden ser la autoría, la originalidad, la obra de arte como no seriada, …han dejado de tener sentido. Legal o ilegalmente, con permisos oportunos o no, sobornando a quien haya q hacerlo, o comprándolo legalmente en el mercado (debe de haberlo como para todo), cualquiera puede hacerse de un fondo de imágenes y filmaciones q bien pudiera recortar y pegar, manipular de alguna manera (deformando digitalmente los contornos, iluminando o ensombreciendo dintornos, tratando de ocultar en definitiva, lo que en principio puede ser considerado como un robo).
Todo depende de que pillen a estos delincuentes digitales, de las legislaciones si la hay ad oc y de los abogados que tengan. También, de la repercusión mediática y los grupos de defensores o detractores que de manera científica o ignorante, suelen salir a la palestra como se puso de manifiesto con el cartel que se tildó de “Resignificación”.
Ocurre aquí algo parecido al mundo de los collages. En cierto modo los ready made, los papier coulés, los ensamblages y otras terminologías afines al hecho de unir unas cosas con otras, tendrían los mismos problemas de autoría, si no fuera x q el resultado es una composición de carácter único y la procedencia del material no siempre se conoce. Hago collages y muchas, muchas veces, las fotos de las que me suministro, no están firmadas como tampoco por ejemplo unos tornillos que pudiera aplicar a una obra tridimensional.
La pregunta que me hago hoy después de haber paseado por la ciudad “cameralizada” so pretexto de la seguridad, es sobre quien o quienes pueden recaer los Derechos de Autor, y si todo lo que graban las cámaras en exteriores e interiores de edificios (calles, bancos, supermercados,…), -si es que alguien las graba en verdad y no están en automático- no es más en el fondo que un material de 1ª para profesionales o aficionados a las artes visuales.
Me meto posiblemente en un jardín, porque hasta donde llego -estas apropiaciones- proceden de cámaras que una mano en principio anónima (aunque está claro que de no ser un robot, no lo es), cuya finalidad última no es la de hacer arte (o sí), pero que entre otras cosas al no editarse, no tienen por tanto ni siquiera el Depósito Legal.  
El destino de la grabación, unida a uno o varios ordenadores (dependiendo del encuadre), no es por tanto el artístico, sino el de vigilancia, entre otras cosas porque el fin para lo que se graba es para presentarla como prueba judicial.
La cuestión del visionado también es prescindible, a no ser que se produzca algo que aconseje hacerlo, y de este modo se haga necesaria además, la presencia de personal supervisor de las mismas, privado o público.
Tanto de considerarlo arte como si no, estas filmaciones entrarían a formar parte de las manifestaciones efímeras (como las portadas de Feria, una performance,…), pero ni siquiera, porque de estas quedan reproducciones fotográficas, pueden exponerse legalmente, adquirirse,…y no es el caso, ya que pasado un tiempo prudencial, y ahora sí, reglamentario, se destruyen.
Se me antoja, que hay algo más en todo esto y es la cuestión todavía más farragosa de que ¿a quién pertenecen las imágenes captadas?, sobre todo si se trata de personas que como usted pasea tranquilamente por una calle y pasado un tiempo se topa con una grabación donde se le ve perfectamente, o peor aún, que desconozca para siempre a qué país, con qué fines, o a qué galaxia irán. La duda que tengo,  es si recae en el representante de la empresa de seguridad, la marca que fabrica los ordenadores y cámaras,  los propietarios del lugar donde se ha colocado, los seguratas del turno de noche, en quién decide ponerla, o  en usted mismo si lo exige.
En mi opinión, debería haber un Archivo, algo así como un fondo Documental donde pudieran consultarse, al tiempo que se hicieran copias para hacer prácticas en Talleres (privados, públicos o mixtilíneos), eliminando de ese modo cualquier aspecto jurídico. Se creen o no estos “almacenes digitales”, lo que sí está claro es que se trata de una intervención colectiva, que bien pudiera integrarse algún día en los Museos, como un subgénero de la video-creación.
De todos modos, no es necesario hacerse con el material fílmico concreto (apagar las alarmas, romper los cables de las conexiones, extraer la cinta, …) porque hay disponible en la redes, una serie de direcciones y páginas de manera que cada uno puede hacerse un vídeo en su casa. Eso sí que es arte.  

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